Hace un tiempo, una de mis mejores mentoras compartió conmigo una idea que me quedó dando vueltas.
Venía de un libro de James K. Galbraith, donde se aborda —desde la macroeconomía— el concepto de los recursos no renovables y su impacto en la generación de valor.
La idea es conocida en otros ámbitos: hay recursos que, una vez consumidos, no se recuperan. Y cuando eso ocurre, el sistema cambia.
Lo interesante es que rara vez llevamos ese concepto al mundo de las organizaciones.
Y menos aún, al sector salud.
En muchas clínicas pequeñas y medianas existe un recurso no renovable que no figura en ningún balance. No es el equipamiento. No es la infraestructura. No son los pacientes.
Es el dueño. O el socio que sostiene la operación todos los días.
He visto estructuras donde:
- todas las decisiones pasan por una sola persona
- los conflictos se resuelven por intervención directa
- la operación depende de su presencia constante
- la estrategia queda postergada por la urgencia
En esos casos, el sistema funciona… pero a costa de consumir un recurso crítico.
Silenciosamente.
Sin registro formal.
Sin indicadores.
Desde la lógica económica, cuando un recurso no renovable se consume sin gestión, el sistema se vuelve cada vez más frágil.
En las organizaciones de salud, eso se traduce en:
- desgaste personal
- pérdida de previsibilidad
- dependencia estructural
- dificultad para delegar
- caída del valor percibido del negocio
Y, eventualmente:
- en la imposibilidad de vender en buenas condiciones
- o en la imposibilidad de salir del sistema
Una clínica puede tener buenos profesionales, pacientes y equipamiento, pero si depende de una sola persona para sostenerse, su sustentabilidad está comprometida.
No por falta de capacidad, sino por diseño.
Quizás sea momento de incorporar una pregunta distinta en la gestión de instituciones de salud:
¿Cuan dependiente es el sistema de un recurso que no se puede renovar?
Porque cuando ese recurso se agota, no hay inversión que lo recupere rápidamente.
Y cuando el sistema aprende a funcionar sin depender de él, el valor cambia.